Auteur/autrice : Lamia Bejaoui

  • LE POETE/Mohamed MEHAFDI

    LE POETE/Mohamed MEHAFDI

    Peu ordinaire au milieu de la cohue,

    L’esprit libéré des entraves d’ici-bas.

    Il voue du mépris à la bassesse qu’il hue,

    Et regarde haut en refusant les contrebas.

    ♥ ♥ ♥

    Planant souvent au-dessus de la mêlée

    Le chantre de la raison et de la sagesse,

    Tente de rendre claires les idées emmêlées

    Libérant le lieu commun de la paresse.

    ♥ ♥ ♥

    Il glorifie la quintessence des belles choses

    En usant du sens profond et des nuances,

    Aimant la poésie mais gouttant la prose ;

    Il apprécie l’arôme et aime la fragrance.

    ♥ ♥ ♥

    Souvent incompris, cet illustre inspiré

    Se sent à l’étroit dans l’esprit général ;

    Il se détache alors pour mieux respirer

    En attente du jour de l’échéance fatale.

     

  • Mi Terremoto/Debora Hadaza

    Mi Terremoto/Debora Hadaza

    Llegué de imprimir, me quité la bolsa del hombro, la puse en el sillón, iba entrar a la cocina. Lo escuché.

    Es difícil escribir de esto. Uno tiene la tragedia atravesada en la garganta, no la de uno, la de todos, la del país. ¿Con qué derecho hablar de mi miedo, de mi nada, si hay quién se quedó sin casa, sin hijos, sin vida? ¿Con qué derecho hablar de solidaridad y hermandad si todo lo vi desde la comodidad de mi internet?

    Lo escuché, me detuve entre la sala y la cocina unos segundos o tal vez minutos. Algo entre crujir y clamor, algo que empezó a gritar como un monstruo o una máquina, algo que daba dolor y terror. Un segundo antes de que empezaran las percusiones me paré bajo el dintel de la puerta, instintivamente, a dos o tres segundos, corriendo, de la puerta de la calle. Y comenzaron, ventanas, jaulas, libros, cuadros, cortinas, trastes, a mecerse locamente, y luego a brincar. La camioneta en mi cochera se resistía al exorcismo de la tierra brava, pensé que iba a levitar.

     

     

    Apenas pude me conecté a Facebook. En mi casa no hubo luz, teléfono, ni internet por hora y media más o menos. Ya había hablado con mi esposo y mis padres. La primera llamada de auxilio que vi fue para la escuela Enrique Rebsamen. De ahí en adelante todo fue una convocatoria a todos, a quien estuviera,  a ayudar, informar, dar.

    Dije que la puerta de la calle estaba a dos o tres segundos corriendo. Bajo el dintel supe que si eso duraba más todo se iba a caer, no sólo las cosas sino la casa, mi mente anticipó el derrumbe que no llegó, pude sentir en mi imaginación el dolor de mi cuerpo aplastado bajo el escombro, morir de golpes. Por primera vez en mi vida supe que podía morir, la muerte por primera vez se me hizo factible. La puerta estaba cerca y tal vez hubiera podido correr o al menos caminar entumida, pero supe también que si todo se caía quería morir viéndolo, quería ver el techo romperse y la tierra abrirse, quería morir bajo la loza, entre escombros, volver al polvo rota con toda la demás materia. Era una certeza más fuerte que el miedo, más bien esa certeza era una curiosidad que enmudeció al miedo. 

    Después volví a pensar, si dura tanto como el pasado, el del 7, todo se va a caer, y no pensé en la casa, pensé en México, en la ciudad, en las casas, en la gente, en todas esas vidas que no querían ver el derrumbe, que no querían morir. Entonces empecé a rogar misericordia, Señor para esto ya, ten misericordia de la gente, ten misericordia de mi país. El tiempo se hace elástico, sé que no duró mucho. A uno o dos minutos de que paró el brincoteo tocó la puerta mi cuñada, le dije estoy bien. No quería moverme, no quería salir aún de ese romance a distancia con la muerte. Me gritó que fuéramos por mi hija a la escuela. 

    Ahí empecé yo a temblar. En mi siniestra epifanía no pensé en mi hija, no me dolió morir, ni tuve dolor por dejarla huérfana. No pensé en mis padres, ni en mi hermano, no pensé en nadie más que en mi, y luego pensé en todos, en todos los que no conozco. Cuando mi cuñada mencionó a mi hija mi cuerpo tembló porque tuve miedo de haberla perdido, de que eso que me seducía me la hubiera quitado para siempre. Eso sí ya lo había sentido antes, la amenaza de que me la arrebataran, de no poder sacarla, de que se fueran con ella. De todos los temores sentidos en mi vida no hay ninguno peor. Mi cuñada manejó como loca, llegamos a la escuela y mi hija estaba en el patio, su maestra tenía los ojos llorosos, y mientras yo abrazaba a mi hija pensé en la suya, en una bebita que ella, la maestra, no podía abrazar por más que el ansia se la comiera. Me dieron ganas de abrazarla, de pasarle un poco de la paz corporal que yo sentí al cargar a mi hija. Y es que es eso, miedo y paz corporales y epidérmicos, sólo el contacto o la ausencia de tu mayor tesoro terrenal te los pueden dar. Aferrada al pequeño cuerpo de mi hija se acabó el temblor, aunque se rompiera el mundo ya no me la quitarían

    Facebook en la computadora, en el celular, Aristegui en el celular, videos, llamadas de auxilio, noticias, fotos, dolor, dolor, dolor, amor, llanto que no sale a mares porque tiene miedo de hacer inundación del derrumbe. Impotencia y consuelo al ver a los que sí pudieron estar, consolar, abrazar, alimentar, cuidar. Sentirse tan inútil porque el mundo se cae y tú no tienes palas y sí la pata amarrada a la casa. El llanto, la tristeza se multiplican y te duelen esos que no conoces, esos niños que no viste en el patio de la escuela de tu hija, esas bebitas y bebitos, esos esposos, esas amigas, novios, madres, tías, hermanas y hermanos ajenos y a la vez tan tuyos, tan raza tuya.

    Mamá llegaba al otro día, una parte de mí anhelaba verla y la otra tenía mucho miedo. Quería llamarle y decirle mami quédate allá, quédate a salvo, acá sí cruje la tierra, acá todo brinca, acá estás en riesgo.

     

     

  • The knittings of Bachué/Manuel Felipe Álvarez-Galeano

    The knittings of Bachué/Manuel Felipe Álvarez-Galeano

    To look the river made of time and water

    and remember that the time is another river,

    to know that we get lost like the river

    and that the faces cross like the water

     

    Jorge Luis Borges

     

     

    Rivers are messengers

    that carries the upheaval portrait of every face

    uiums and whistles of the laundresses

    down to the confluences of Bachué

    knitting the veils that dress the sea

     

    the more murky and corrupted the river

    the less can knits the reflections

    and get drown the transparent side

    that traces the silhouette

    on the steps of those lovers

    that get kiss in the                             ridges

     

    this music is a shout of rebellion

    that the stones hoist

    in homage to the fishes

    slaughtered by the mercury

    is the cry of hoarse elderly women

    that don’t rest

    till some kind of abandon

    let them sleep in the                                      banks

     

    some rivers are witness 

    of human ignominy

    they carry the obligation of hiding crimes evidences

    and keep downhearted in the depths

    silences of anonymous corpses

    that lie a stone on the chest

     

    and after the tireless pilgrimage

    flow into the entrails

    the water becomes in oracle

    the frigates offers the shadow

    to the spectral murmuring

    of the shipwrecks

     

    the ghosts become

    in confidants

    of

    the

    waves

     

    and the sweating of fishermen

    embraces with the tears of gods that die

    in the oblivion

     

     

     

  • Entrevista a Francisco Navarro

    Entrevista a Francisco Navarro

                                                                     

    1. Como introducción a esta entrevista, ¿puede usted describir a los lectores su  recorrido en el campo de la literatura y la poesía?

     

    1. Ha sido transitar entre páramos de luz; el poder compartir el canto del alma a través de la poesía y la literatura en general, me ha permitido descubrir nuevos y luminosos horizontes, no sólo en cuanto a territorios, si no a nuevas almas que comparten este sentir por la vida y la palabra escrita.

     

    1. ¿Cómo nació su  aventura con la poesía especialmente o la narrativa de ser el caso?

     

    R.El sentimiento que tenía en cuanto a la literatura en general, era de fastidio. Mis maestros de primaria y secundaria, se encargaron de generarlo, pues me obligaban a aprender y recitar poesía que no se identificaba, ni con  el tiempo en que vivía y mucho menos con lo que yo sentía, no existía ese lazo de identificación… al llegar a la escuela preparatoria, sucedió la magia, fue mi maestra de literatura, quien, aplicando dinámicas diferentes en pedagogía, nos embrujo literalmente hablando de la literatura. Fue ahí, en donde empecé a conocer y paladar a los poetas y la poesía: Guillen, Neruda, Lorca, Mistral, Machado… Desde entonces, me convertí en un insaciable lector de poesía y por consecuencia en productor de poesía.

     

    1. ¿Cuáles son los poetas mexicanos especialmente y latinoamericanos en general, que le influyeron durante su recorrido? Y ¿por qué?

     

    1. Y referí algunos, entre ellos habría que destacar al poeta de mi pueblo Josué Miro, de quien he aprendido el canto silencioso y mágico de la metáfora. Oscar castro de Chile, otro poeta mayor que también no ha sido reconocido plenamente. Dolores Castro, quien me ha enseñado que la sabiduría no es un lujo, sino una enorme responsabilidad de humildad y de nunca dejar de aprender.

     

    1. ¿Cuáles son los poetas actuales de Latinoamérica que le atraen?

     

    1. Latinoamérica es un bastión de la poesía, afortunadamente un manantial inagotable, el comercialismo y la globalización, no han podido callar el eco de la poesía. Actualmente, y espero que en otras latitudes esté sucediendo lo mismo; en Cuba, se está dando un impulso a los jóvenes poetas cubanos, quienes tienen no solo una escuela definida, sino una calidad excelente. En México, por desgracia, esto se intenta resolver por medio de las “becas”, las que por desgracia, se otorgan a los mismos, al igual que las editoriales oficiales.

     

    1. ¿Cuál es su expectativa de la oportunidad de poder cruzar las fronteras hasta la comunidad Árabe?

     

    1. Siempre será atractivo, al menos para mí, el poder compartir con pueblos milenarios, de quienes seguimos aprendiendo.

     

    1. ¿En qué, según su opinión, se cruzan las literaturas árabes y latinoamericanas?
    2. En algún rincón de la historia. No hay que olvidar, que el pueblo árabe, tuvo presencia, en varios pueblo de Europa, en específico den España. Seguramente la influencia palpable en la arquitectura, fue también innegable en la literatura, y en muchos otros aspectos de la cultura, la que llegaría a estos páramos a partir del S XVI.

     

    1. ¿Cuáles son sus proyectos futuros?

     

    1. Seguir en esta necedad de escribir y caminar por todos los pueblos que más pueda, ya que la poesía, me ha abierto muchas puertas, no me sientoextranjer9o en ningún lugar, mientras sea la poesía, el navío que me lleve a cualquier puerto…

     

     

     

     

     

     

    Un día perdí el alma

    camino arriba de los sueños.

     

    Desde entonces soy ceniza

    soledad incendiada

    voz muda

    atrapada en tinta y papel…

     

    Río que busca refugio en  el  silencio

    y la hojarasca cómplice de los insomnios…