Catégorie : espagnol

  • ME DUELE EL ALMA/Gloria Dávila Espinoza, Peru

    ME DUELE EL ALMA/Gloria Dávila Espinoza, Peru

    Como cuando
    aniquilan tu lengua.
    Como cuando
    el hambre anida
    en tus vísceras gélidas.
    Como cuando
    te arrebatan el aliento único
    y acabas asfixiada.
    Me duele el dolor
    de abrir la boca
    y crezcan las frases
    a zancadas.

     

     

     

    Biografia

  • SERVICIO A LA COMUNIDAD Se solicita ayuda urgente contra el azul de Ricardo J. Cruz Núñez

    SERVICIO A LA COMUNIDAD Se solicita ayuda urgente contra el azul de Ricardo J. Cruz Núñez

    Desde hace mucho tiempo sólo el color azul se aloja en mi corazón, como huérfano que halló un cálido rincón para abrigarse. Pero, a estas alturas, me parece que le agrada quedarse dentro de mí. Si no fuera suficiente con pintarme de azul y llover sobre todas mis tardes, se aferra a mí con uñas y dientes cada noche, como si temiera que lo fuera a arrancar de aquí dentro. Luego descubrí que, desde que cargo ese azul, camino con la mirada baja y “los colores se tiñen de gris”. Lo peor es que ya no sé qué hacer para sacudírmelo porque, cada que lo reprendo o que lo intento correr, como que se emberrincha y se esconde tras mis historias (pues cualquier historia es buena para escabullirse): que la madre, que la exnovia, que la vida o el trabajo; he llegado a encontrar mis fotografías rotas o las cenizas de los recuerdos esparcidas por el suelo.
    Entonces, como nunca lo atrapo ni lo calmo ni logro expulsarlo de mí, sólo me queda abrazarlo y dejar que permanezca conmigo otra mañana más, cuando recargo la cabeza contra el vidrio del transporte rumbo al trabajo; y otra tarde, cuando vuelvo a casa mientras llueve sobre el mundo; y otra noche, cuando me acuesto entre la oscuridad de mi habitación y que pierdo la noción de aquí. Así es como me torné en azul; desde entonces vago por las calles grises de la ciudad mientras lo llevo dentro columpiándose en mi corazón. Ha sido más fácil acostumbrarme a su presencia que combatirlo.
    Es por esto que le pido, amable lector, que, cuando me vea, me visualice con un gorrito blanco y abultado, como el de los pitufos, para que su risa lo proteja de mi azul; y, por favor, le suplico que aloje otros colores en mi corazón.

     

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  • Yo soy voz (estruccturada)/Débora Hadaza

    Yo soy voz (estruccturada)/Débora Hadaza

     

    Errante por el desierto me vió

    Yo olía a semen y llanto

    Todo lo había perdido

    lo que nunca tuve

    Cada una de las joyas prestadas

    Cada uno de los hijos prometidos

    Todos mis cabellos y todos mis dientes

    Yo soy voz

    Todo siempre lo hice mal

    Perder fue mi única causa

    y soñar

    Todas sus ondas y sus olas cayeron sobre mí

    Su bandera sobre mí fue amor

    Amor que desgaja los montes

    Amor que hace saltar los cedros del Líbano

    Amor más fuerte que la muerte

    Amor que anega la tierra y hace morir

    Puso sitio alrededor de mí

    Usó arietes,

    derribó las puertas

    Yo huí atravesando el muro

    El rostro cubierto y con un paño de lágrimas

    Fui atrapada arrastrada

    Mataron a mis hijos y luego sacaron mis ojos

    Dentro las murallas sólo había hambre

    Cuerpos pequeños y grandes

    Miserias humanas y animales

    Estupidez y crimen

    Yerros derrumbes ruinas

    Nada valía la pena ni siquiera valía el fuego

    Yo soy voz

    Yo era como una burra en brama

    Como beduina hecha al desierto

    Errante como serpiente

    Un animal venenoso e indómito

    Me ató con cuerdas un año de mi lado derecho

    Otro año de mi lado izquierdo

    Ató mi lengua

    Me dió a comer pan de quebranto

    Y a tomar mi propia orina

    Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí

    Me hiciste agachar y que cabalgaran hombres sobre mi cabeza

    No viste mis gestos

    Cerraste el oído a mi gemir

    ¿He de escapar sólo con la piel de mis dientes

    Tienes tu carne humana

    Sientes cómo lo hago yo

    No estás más alto que las nubes

    No que los cielos de los cielos no te pueden atrapar

    por qué me cercas, me flechas y me abates?

    ¿por qué peleas conmigo?

    ¿de qué forma puedo herirte yo a ti?

    Pusiste mis errores a la luz de tu rostro

    Todos mis días son ocaso a causa de tu enojo

    Déjame al menos tragar mi saliva en paz

    Déjame tomar el tiesto y arrancarme la carne

    Aléja tu rostro de mí

    Detén tu mano

    Para de azotarme

    Ya no soy más que un gusano

    Yo soy voz

    Un fantasma entre la arena

    Yo soy voz

    Un eco que le grita a los escorpiones

    Yo soy voz

    Canciones de amor que alucinan a los viajantes

    Las caravanas pierden el rumbo al escuchar

    Yo soy voz

    ¿Quieres tomarme? Nada queda

    Apila los huesos

    Los pedazos de carne

    Hígado riñones corazón pulmones

    Y hazlo arder

    Subirá del altar un grito de esperanza

    Una canción de libertad

    Una melodía inaudita

    Lo único que siempre fui

     

    Biografia

  • Siesta en mí/Paloma Carreño Acuña, Morelia (Mexico).

    Siesta en mí/Paloma Carreño Acuña, Morelia (Mexico).

    Te sueltas en un alud de arenas
    y te sostengo
    con mi enclave de piedras.
    Tus pupilas terrosas,
    tus respiros
    de polvo adormilado,
    tus burbujeos
    de lodo que se seca.
    Rozas, bajas, la montaña
    en tu sueño
    de tierra erosionada.

    Un charco de labios da pausa
    a las siestas brumosas,
    que incorporan tu relieve jocoso
    de finita inmaterialidad.

    En contracciones de tierra muerta
    gasificas tu potencial de concreto
    diluyéndote en inconsciencia
    Mientras mi mano sostiene una cabeza
    Que de tu cuerpo rocoso
    se despeñó.
    Soplas tu sustancia
    de minerales y piel muerta.

    Inhalo tu naturaleza fallida
    y en mis pulmones
    sedimenta una persona dormida.

     

     

    Biografia

  • Abuela del sol corazón de maíz/Mirna Valdés Viveros, México

    Abuela del sol corazón de maíz/Mirna Valdés Viveros, México

    I
    En la penumbra de la alborada las campesinas
    sacuden la neblina blanca de las sábanas
    despejan la tibieza del camastro y se dirigen al molino.

    Llevan todavía los sueños pegados al pelo.

    Con sus ojos semicerrados, unas atrás de las otras, miran
    la bestia de metal que tiembla y ruge con potencia, miran
    que entre sus muelas se deshace el grano de maíz.

    El calor y ruido del molino disipa la madrugada.

    Dispuestas están las manos de las mujeres.

    Sus carnes de maíz negro, suave como la masa
    de maíz negro los brazos y piernas.

    Pájaros pequeños que buscan la libertad son sus bocas
    desdibujándose con la luz del sol.

    Una brizna de luz en el canto que redime a la espiga densa.

    La mazorca penetró sus cuerpos, sus flores coronaron la palabra
    que no morirá como la raíz del pueblo que nunca muere
    —de maíz— todas ellas, incendian la radical palabra
    con el aliento que vivifica al mundo.

    De olor se llenó su cuerpo y empezaron a brotar las flores
    día y noche perduraron sin ir a ninguna parte
    alimentándose del polen multiplicado por su audacia.

    Algunas quedaron enredadas en la milpa
    tórtolas desvalidas.

    Días y noches caminaron queriendo encontrarse.

    Y aprendieron a quererse a sí mismas.

    Se convirtieron en sonrientes mazorcas que reían
    de todo y por nada, poco fue el placer y mucho el tiempo
    atadas al cordón umbilical, sin poder humano que lo cortara.

    Ayes de mujeres verdaderas escuchándose por doquier,
    llovían piedras sobre sus cuerpos de maíz ajado.

    Y comenzaron a cantar.

    Muchas aprendieron a afinar sus gargantas con los rayos del sol,
    ya no eran ayes los que se escuchaban, sino claras melodías
    irrumpiendo en el misterio de la vida.

    II
    Llegó en seco el hachazo del entendimiento
    en la silente madrugada,
    andaban tras la pista de su origen,
    con los pies desnudos y maniatadas.

    Se llevo a la boca un pedazo de tortilla
    para calmar el aturdido corazón,
    ¿cómo asir la frágil cuerda de la vida?
    ¿Dónde la firme existencia?.
    se preguntaba tan cerca de sí misma,
    en el camino a la Realidad.

    Cruzaron el río, tanteando con las plantas de los pies
    las piedras, escupidas por algún volcán
    en los campos filamentosos de materia.

    Fosforecente anuncio de la filosofía de la roca. No hay vuelta atrás.

    Lascas en el río se entierran y agujeran su piel.

    Deja que fluya la salina lluvia transparente de tus ojos.

    Llora, no contengas la emoción.

    Llevan dentro de si el dolor que viaja al interior
    para encontrar salida.

    No reprimas el sentimiento,
    no impidas al corazón su impulso vital.

    Llora, no contengas las lágrimas que saltan al encuentro del remedio
    para sosegar al quebranto.
    No estás sola en este viaje mujer,
    las luciérnagas te acompañan
    iluminando la oscura noche endemoniada.

    III
    Mira como brota y sonríe, en el talle de la caña la mazorca
    con su falda verde tierno, se ha vestido para mirar al sol.

    Somos más que una historia mágica que rinde frutos con la lluvia
    abuela del sol, mira la flor que nace en la milpa y se mece con el viento
    entre tus piernas, en tu falda, entre las plantas y seres palpitantes
    que están sobre la tierra
    hijas-madres-hermanas-abuelas,
    mujeres en el camino, de maíz somos.

    Haciendo camino las cantoras
    en la oscura soledad tansgredida,
    llevan entre los pechos
    el valor teñido en rojo.

    Se vislumbra una luz difusa,
    y hacia ella dirigen la mirada.

    Escucharán la memoria de la abuela sol, de la abuela viento,
    de la abuela luna, de la abuela luz y develarán el canto
    para aprender la sutileza de sus palabras
    que saben todos los secretos de nosotras,
    mujeres de maíz.

    IV
    Amenazantes filos invernales caen en esta tarde silente
    y plomizo el corazón de maiz lleva un frío en su interior
    crece y se multiplica entumecida su voz a la consulta
    ¿Quién que no es pájaro podrá volar?
    El tallo de maíz la llama con movimientos trepidantes de sus hojas
    abrígalo en tu regazo, abrázalo con tu corazón,
    de maíz somos.

    Abuela de la luz, me pregunto
    ¿Dónde estoy? ¿Qué mundo vine a habitar?
    ¿Lo quise yo? ¿fue el destino?
    Abuela del sol uno no elige nacer, las circunstancias lo determinan.

    ¿Y que son las circunstancias? ¿Quién las determina?
    ¿tú, ellos, nosotros? ¿Quién?
    Dimelo tú abuela de la luz, no nos abandones.

    V
    La luz y el humo del copal husmean sus caras
    un zumbido de enjambre son sus voces cuando oran
    las mujeres de maíz vestidas de palabras que caminan
    con el verbo, sobre las manos, en los ojos y en la piel, ellas
    con su clamor en la palabra que vuela y se posa en los oídos
    hablan en la lengua madre, de la sabiduría dolorosa de los fieros días.
    Inflorescencias en las sombras que juegan con los designios del corazón

     

     

    Biografia

  • Quién tocó tus labios entre los hilvanes de la niebla/Sonia Rabinovich,Cordoba,Columbia

    Quién tocó tus labios entre los hilvanes de la niebla/Sonia Rabinovich,Cordoba,Columbia

    y los untó con aceite de ciervo apuñalado
    en medio de la noche.

    Quién dice no importa más que esta palabra
    que te mece de frío a trópico de pasión a muerte.

    Quién dijo asomarse a la orilla del mundo, descubrir
    quién dijo descubrir la piel caída de costado
    la piel y carne viva al margen de todas las fronteras.

    Quién dijo eso es el hombre, solo eso es el hombre.

    Quién te tocó la boca y los dientes
    para que aprietes la palabra y la rompas sobre la hoja.

    Quién te sopló en el pecho y en los ojos
    para que con eso te sea suficiente.

                                De “Los nombres de la herida

  • ESE HOMBRE/Anamaria Mayol, Argentina

    ESE HOMBRE/Anamaria Mayol, Argentina

    Ese hombre era todo lo que quería
    pero no pude comprarlo
    porque no tenía precio
    y los hombres que se venden
    dejan automáticamente de interesarme
    no pude poseerlo
    porque no alcanzaban mis brazos
    para abrazar su intelecto
    su llanto
    su risa su pasión
    su gesto introspectivo
    y fue una suerte
    porque los hombres fácilmente poseíbles
    dejan automáticamente de interesarme
    no pude retenerlo
    porque si abría la ventana
    se iba con los pájaros del árbol más frondoso
    de mi patio
    (anidaba en los álamos altos
    y anaranjados del otoño)
    y a mI
    me encanta tener
    una casa de ventanas abiertas
    y los hombres “que no saben volar “
    como dice Girondo
    dejan automáticamente de interesarme
    ese hombre era todo lo que deseaba
    mi piel entre sus manos era un libro
    que se abría ante el mundo
    y en mi cuerpo escribía bitácoras
    de sus futuros viajes
    lo sé porque de tanto acariciarme
    mi piel está más suave
    y los hombres que no aman la piel
    de una mujer
    dejan automáticamente de interesarme
    ese hombre se fue sin decir nada
    no sé si lo soñé
    porque los hombres que sueño
    son tan imposibles
    que automáticamente dejan de interesarme

  • Mensajeros/Ricardo Di Mario, Argentina

    Mensajeros/Ricardo Di Mario, Argentina

    Nunca fue un pétalo avanzando dentro de su tiempo en los jardines que añora la flor,
    ni más acá, ni en ningún lugar estalla en rayo como una luz,
    que la atraviesa de pura invención de sonreírle a la tibieza de su propia sombra.
    Se sube a veces la verdad,
    /que es el camino/.
    Un lago inmenso de la noche
    trata de entender lo claro
    conspirar contra lo invencible
    para arder como despierta.
    Y cuando esto ocurre se acerca despacio
    a las voces de los niños, esa que sabe nadar entre la niebla y el olvido.
    Un perder y un encontrarse son las letras del poema, ese conjunto de palabras
    donde la tierra vive como resabio de lo que está oculto a cualquier ojo.
    Pero también hay hastío
    equivocaciones que se hacen desvelo
    impedimento de pintar las estrellas del monte,
    el atajo silencioso y todo parece una mentira.
    Sin embargo llegaron ellos como espectros de puro sol
    traían la vida en los hombros
    desde los rincones del mundo
    volviendo del pasado envueltos en vientos del Egeo navegadores del cielo
    argonautas del presente para decirnos quiénes somos.

     

     

     

    Biografia

  • LOS QUE PERMANECEN/JOSÉ N. MÉNDEZ (Mexico)

    LOS QUE PERMANECEN/JOSÉ N. MÉNDEZ (Mexico)

                 (Para quienes en medio de la tempestad, aún creen)

    “La esperanza es el único bien común a todos los hombres, los que todo lo han perdido la
    poseen aún”.
    Tales de Mileto
    Mamá:
    Tal vez hicimos mal en irnos a dormir en los brazos
    de breves periodos de paz;
    a la batalla contra las penumbras
    le salen diez cabezas por cada una que fue cegada
    y las municiones se agotan.
    Y parece que es sólo
    cuando escuchamos las alarmas,
    tememos la sangre,
    soñamos el colapso de nuestros hogares,
    el silencio pesa cien toneladas
    y la umbra, la umbra es un monstruo mitológico dándonos una golpiza;
    que el rugido se eleva
    y el idiota vuelve a reírse de quienes no se cansan de gritar.
    Salimos corriendo y quisiera que mis brazos se alargaran lo suficiente
    para proteger todo aquello que me importa
    y pronuncio
    con todo el amor que me fue dado.
    ¿Qué sentido tendría entonces
    haberle hablado a Fernanda de cuatro abrazos
    si mi empatía no fuese ni siquiera una décima parte
    de las palabras que he tratado de cuidar?
    ¿Cómo voy a ir por el mundo sosteniendo la misma careta
    que mis hermanos se encargan de quitarle a otros?
    ¿Cómo puedo pedir que se detonen mil palabras
    si estas granadas en mis labios
    ni siquiera han sido lanzadas?
    ¿Cómo se honra el legado de quienes estuvieron
    antes que yo y fueron forjando el camino
    sin al menos un rastro diminuto de sangre en las andanzas
    o dejar un par de noches abandonadas
    por seguir buscando a quienes amamos?
    No, definitivamente si no hubiera ascensos y caídas
    no hubiera saboreado ciertos besos
    o derramado algunas lágrimas;
    se ha dicho que si se ama la rosa
    también deberá amarse con todas las fuerzas a la espina
    Este es el paso de una historia hecha tinta
    y tinta vuelta letra,
    letra
    que no sería precisamente la que es
    sin haberse desnudado el alma una noche cualquiera
    y llorado de rabia
    y escupido bilis
    y regurgitado lo negro
    hasta volverse espina en el ojo del hipócrita,
    y desear que el dolor
    de esta indiferencia que cada día se anida
    en cada vez más corazones
    no le sea devuelta a sus sembradores
    en medio del sufrimiento.

     

     

    Biografia

  • (en este instante la soledad se desnuda lentamente)/Alfredo León Barceló, Cuba/USA

    (en este instante la soledad se desnuda lentamente)/Alfredo León Barceló, Cuba/USA

    en este instante los relojes dulcemente rechazan mis dedos
    en este corroído instante en que echo de menos a mis quejidos
    y que no logro ser adoptado por la noche

    dulce mujer de sangre de mareas
    mujer de ojos del sur
    mujer que me hace recordar los acantilados y las nostalgias
    tus labios lejanos me miran pálidamente
    no logro hacer que me hablen esta noche donde mi sueño está en calma
    sé que dentro de ti se almacenan todos los olores de los escondidos jardines

    mujer del alma
    tus cabellos negros se llenan del fuego de buenos aires
    mujer del alma
    pequeña estatua de flores
    esta noche mi corazón encendido te busca anhelante
    sé que no tengo balcones ni golondrinas
    en este instante en que la soledad se desnuda lentamente

    he llenado de suspiros el mar con las terribles palabras que me has dejado
    palabras que se elevan sudorosas pensando en ti
    y mi corazón se lacera por la angustia
    y se acurruca en la oscuridad y se esconde
    se queda quieto y te sueña
    se queda mi corazón sin manos
    sabe que a veces se me olvida besarlo antes de cerrar mis ojos
    sabe además que yo puedo quedarme tan vacío
    que este corazón una vez más será devuelto por la angustia.

     

     

    Biografia