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  • Transportación/ FELIPE AZOCAR, Chile

    Transportación/ FELIPE AZOCAR, Chile

     

     

     

     

     

     

    En un cuarto promedio,
    de una pareja corriente y una cama de dos plazas.

    Despierto…
    Con látigos y vidrios incrustados en mi espalda,
    los ojos atornillados se dislocan en las bisagras… me incorporo respirando la bruma del cielo
    y el techo es un grito desolado en el desierto sin las voces de los gigantes
    derrotados por la ciudadela y el cemento.

    Ladridos de flores me hacen regurgitar los sapos y culebras del progreso,
    de cajas cuadraditas apiladas como legos
    plásticos e inertes.

    Esos aromas los obtengo de una mínima y frágil planta de escritorio Dentro de un bote eterno de universos de tierra y lodo.

    Es más
    porque tu flora y fauna la veo reflejada en la almohada,
    en el mapa de tu rostro que está a mi lado
    y me dan unas ganas insolentes de llevarte fuera de esta cuadra.

    Internarnos en el bosque de libélulas escarlatas;
    sin muchedumbre y sólo alas,
    plumas de aves en espirales de huracanes y nubes…
    Donde subimos a desnudarnos de madrugada.

    Quiero llevarte a la playa,
    donde la arena dibuja mis huellas en tu espalda, comer una fruta directo de la rama,
    morder la manzana otra vez, sin miedo a nada
    y desplegándonos enredados cuales lianas en los milenarios alerces Nos lanzamos de la copa altiva hasta lo profundo de las aguas

    Delfines de tu frente, corales de tu voz,
    espuma de besos de fuego abrumador,
    brisa de sonrisa generosa
    “mar abierto, vamos a A-mar abierto, con los brazos y el corazón abierto” regalarte los mismos versos del inicio, versos de mariscos,
    manjares de tu vientre de tantas horas
    en que me alimentaste y venciste la sed de mi garganta.

    Quiero que vayamos a la pampa colorida,
    al follaje multicolor de nuestras andanzas de verano y primavera,
    en la que nos reconocimos
    entre ese mar de gente;
    en las formas y figuras de los inviernos y otoños
    que hemos aprendido a valorar,
    la lluvia que sana y el viento que se lleva desde las hojas
    hasta el alquitrán.

    Voy a cargarte y llevarte… Sostenerte y dejar que me lleves,
    que dejemos la mochila en el suelo
    de los que están revolcándose en su paraíso sin gloria
    y en los abismos fulminados,
    de los infiernos que atravesamos de rodillas,
    desde que aprendimos a caminar
    y de los que ayudamos a elevarnos.

    Subo a la montaña más alta,
    veo el horizonte la brizna y la luminosidad;
    me desdoblo, transmutamos,
    y en la transportación de nuestros sueños
    para la posteridad en el ahora,
    veo paz.

    Pedregosos son los caminos y el sendero de las trabas
    hay espinas y rasmilladas,
    naufragios de olas violentas, incendios y erupciones inesperadas
    pero de cara sol me siento libre
    y ahí vamos caminando.

    Corriendo a la velocidad de nuestra danza,
    más allá de la caída,
    más allá de la desesperanza,
    más allá de lo cotidiano,
    de los papeles, de los trámites y la burocracia,
    más allá del cuarto promedio,
    de una pareja valiente y una cama de dos plazas.

     

     

     

     

     

    Biografia

  • Manifiesto / Augusto Fermín Zavala, Mexico

    Manifiesto / Augusto Fermín Zavala, Mexico

     

    Es esta la declaración desoída,
    la que exclama entre los huesos,
    es este el himno dasabrido
    de los cuentos inciertos.
    Me lleno de tumba
    arrastro el orgullo
    pero sigo siendo
    de madrugada
    el animal.
    Hágase tu voluntyad
    pero deja en paz el cielo,
    lo sacro que mi mano tiene
    lleva tus ojos oscuros.
    Rompo el ritmo,
    no caigo
    me gusta volar
    a vuelo
    de ciego pájaro.

     

     

    Biografia

  • Siesta en mí/Paloma Carreño Acuña, Morelia (Mexico).

    Siesta en mí/Paloma Carreño Acuña, Morelia (Mexico).

    Te sueltas en un alud de arenas
    y te sostengo
    con mi enclave de piedras.
    Tus pupilas terrosas,
    tus respiros
    de polvo adormilado,
    tus burbujeos
    de lodo que se seca.
    Rozas, bajas, la montaña
    en tu sueño
    de tierra erosionada.

    Un charco de labios da pausa
    a las siestas brumosas,
    que incorporan tu relieve jocoso
    de finita inmaterialidad.

    En contracciones de tierra muerta
    gasificas tu potencial de concreto
    diluyéndote en inconsciencia
    Mientras mi mano sostiene una cabeza
    Que de tu cuerpo rocoso
    se despeñó.
    Soplas tu sustancia
    de minerales y piel muerta.

    Inhalo tu naturaleza fallida
    y en mis pulmones
    sedimenta una persona dormida.

     

     

    Biografia

  • LOS QUE PERMANECEN/JOSÉ N. MÉNDEZ (Mexico)

    LOS QUE PERMANECEN/JOSÉ N. MÉNDEZ (Mexico)

                 (Para quienes en medio de la tempestad, aún creen)

    “La esperanza es el único bien común a todos los hombres, los que todo lo han perdido la
    poseen aún”.
    Tales de Mileto
    Mamá:
    Tal vez hicimos mal en irnos a dormir en los brazos
    de breves periodos de paz;
    a la batalla contra las penumbras
    le salen diez cabezas por cada una que fue cegada
    y las municiones se agotan.
    Y parece que es sólo
    cuando escuchamos las alarmas,
    tememos la sangre,
    soñamos el colapso de nuestros hogares,
    el silencio pesa cien toneladas
    y la umbra, la umbra es un monstruo mitológico dándonos una golpiza;
    que el rugido se eleva
    y el idiota vuelve a reírse de quienes no se cansan de gritar.
    Salimos corriendo y quisiera que mis brazos se alargaran lo suficiente
    para proteger todo aquello que me importa
    y pronuncio
    con todo el amor que me fue dado.
    ¿Qué sentido tendría entonces
    haberle hablado a Fernanda de cuatro abrazos
    si mi empatía no fuese ni siquiera una décima parte
    de las palabras que he tratado de cuidar?
    ¿Cómo voy a ir por el mundo sosteniendo la misma careta
    que mis hermanos se encargan de quitarle a otros?
    ¿Cómo puedo pedir que se detonen mil palabras
    si estas granadas en mis labios
    ni siquiera han sido lanzadas?
    ¿Cómo se honra el legado de quienes estuvieron
    antes que yo y fueron forjando el camino
    sin al menos un rastro diminuto de sangre en las andanzas
    o dejar un par de noches abandonadas
    por seguir buscando a quienes amamos?
    No, definitivamente si no hubiera ascensos y caídas
    no hubiera saboreado ciertos besos
    o derramado algunas lágrimas;
    se ha dicho que si se ama la rosa
    también deberá amarse con todas las fuerzas a la espina
    Este es el paso de una historia hecha tinta
    y tinta vuelta letra,
    letra
    que no sería precisamente la que es
    sin haberse desnudado el alma una noche cualquiera
    y llorado de rabia
    y escupido bilis
    y regurgitado lo negro
    hasta volverse espina en el ojo del hipócrita,
    y desear que el dolor
    de esta indiferencia que cada día se anida
    en cada vez más corazones
    no le sea devuelta a sus sembradores
    en medio del sufrimiento.

     

     

    Biografia