Étiquette : JOSÉ N. MÉNDEZ

  • LOS QUE PERMANECEN/JOSÉ N. MÉNDEZ (Mexico)

    LOS QUE PERMANECEN/JOSÉ N. MÉNDEZ (Mexico)

                 (Para quienes en medio de la tempestad, aún creen)

    “La esperanza es el único bien común a todos los hombres, los que todo lo han perdido la
    poseen aún”.
    Tales de Mileto
    Mamá:
    Tal vez hicimos mal en irnos a dormir en los brazos
    de breves periodos de paz;
    a la batalla contra las penumbras
    le salen diez cabezas por cada una que fue cegada
    y las municiones se agotan.
    Y parece que es sólo
    cuando escuchamos las alarmas,
    tememos la sangre,
    soñamos el colapso de nuestros hogares,
    el silencio pesa cien toneladas
    y la umbra, la umbra es un monstruo mitológico dándonos una golpiza;
    que el rugido se eleva
    y el idiota vuelve a reírse de quienes no se cansan de gritar.
    Salimos corriendo y quisiera que mis brazos se alargaran lo suficiente
    para proteger todo aquello que me importa
    y pronuncio
    con todo el amor que me fue dado.
    ¿Qué sentido tendría entonces
    haberle hablado a Fernanda de cuatro abrazos
    si mi empatía no fuese ni siquiera una décima parte
    de las palabras que he tratado de cuidar?
    ¿Cómo voy a ir por el mundo sosteniendo la misma careta
    que mis hermanos se encargan de quitarle a otros?
    ¿Cómo puedo pedir que se detonen mil palabras
    si estas granadas en mis labios
    ni siquiera han sido lanzadas?
    ¿Cómo se honra el legado de quienes estuvieron
    antes que yo y fueron forjando el camino
    sin al menos un rastro diminuto de sangre en las andanzas
    o dejar un par de noches abandonadas
    por seguir buscando a quienes amamos?
    No, definitivamente si no hubiera ascensos y caídas
    no hubiera saboreado ciertos besos
    o derramado algunas lágrimas;
    se ha dicho que si se ama la rosa
    también deberá amarse con todas las fuerzas a la espina
    Este es el paso de una historia hecha tinta
    y tinta vuelta letra,
    letra
    que no sería precisamente la que es
    sin haberse desnudado el alma una noche cualquiera
    y llorado de rabia
    y escupido bilis
    y regurgitado lo negro
    hasta volverse espina en el ojo del hipócrita,
    y desear que el dolor
    de esta indiferencia que cada día se anida
    en cada vez más corazones
    no le sea devuelta a sus sembradores
    en medio del sufrimiento.

     

     

    Biografia